Tatuador devuelve uñas y otras partes del cuerpo a gente accidentada. No acepta pagos por su trabajo

El perder un miembro o sufrir una mutilación son experiencias que aquejan a un sinnúmero de personas día a día, pero no por eso van a ser menos horribles o difíciles de conllevar.

Junto con el accidente que las causa, el aprender a vivir con ellas es algo tan o más difícil, no solo por tener que acostumbrarse a hacer algunas cosas de lo más cotidianas de una forma distinta, sino que también el tener que verse forzado a integrarse a la sociedad como una persona diferente.

No solo se requiere de una fuerza de voluntad y una entrega enormes, sino que también del apoyo y ayuda de seres queridos, instituciones benéficas o todo tipo de personas que puedan entregar un servicio adecuado.

Eric Catalano, un tatuador profesional radicado en Hecker, Illinois, decidió hace un tiempo que su talento podía ser aprovechado para algo más que dibujar letras orientales en las caderas de adolescentes o cadenas en los brazos de los entusiastas de las motocicletas.

Uno de los primeros proyectos de Catalano fue ofrecer el servicio (gratuito) de tatuar la aureola y pezones de mujeres que sufrieron del cáncer de mamas. Usando materiales de mayor grosor y calidad, además de un pezón de silicona creado con una impresora 3D. El resultado fue casi idéntico a la realidad, por lo que Catalano se encontró con que rápidamente llegaba más gente a su estudio para pedirle el mismos servicio.

El próximo reto que enfrentó este talentoso tatuador, fue un hombre que había perdido la punta de sus dedos en un accidente industrial. Como el hombre no tenía intenciones de tomar una guitarra y unirse a Black Sabbath, recurrió a Catalano para ver si podía hacer algo por él.

Usando técnicas similares a las de las víctimas del cáncer de mama, el tatuador se puso a trabajar sobre los dedos del hombre. El resultado es innegablemente sorprendente: los dedos del hombre se ven irreconocibles unos de los otros.

A pesar de lo exitoso que se ha vuelto su método, Eric Catalano insiste en no cobrar por él. Considera que es un servicio, no un negocio. Desgraciadamente, alcanzar el nivel de calidad con el que trabaja requiere una inversión no menor en materiales de buena calidad, por lo que optó por abrir un sitio de GoFundMe, que ya ha recibido más de 800 dólares en donaciones.

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